Nos enamoramos como se salta desde un acantilado. Duro y rápido, con una sensación de abandono imprudente. Las seis semanas que pasamos juntos cambiaron mi vida, pero a los diecisiete años yo era una ingenua. Una soñadora. Una creyente. Ahora tengo veinticuatro años y en cambio soy cínica. Ya no creo en el amor. No hay lugar para las emociones como una acompañante de clase alta. Las únicas cosas que se me permite tener son físicas, y es por lo que es tan condenadamente difícil cuando el cliente de un trabajo de último minuto resulta ser el hombre con el que me fui a Francia hace siete años. Cuando él me compra durante seis semanas al triple de mi precio, mi agente deja claro que no tengo ninguna otra opción salvo la de aceptar el trabajo a pesar de nuestra relación anterior. Y mi corazón deja muy claro que tengo que quedarme firmemente encima del acantilado esta vez. Porque durante seis semanas, una vez más, pertenezco a Aaron Stone.
Mil gracias a MD!

Publicar un comentario
Publicar un comentario